Significado y representación del Sol de la Bandera Nacional


por Francisco Gregoric

Históricamente, muchos han creído que la simbología del sol de la Bandera Argentina provenía de la cultura incaica (relacionándolo con Inti, el dios solar). Pero no existen documentos fehacientes de la época de las guerras de Independencia que certifiquen eso, sino que son teorías posteriores de los historiadores sobre el tema.

Otras ideas sobre el significado original incluyen a la heráldica europea, a la simbología masónica, y a una versión simplificada del Escudo Nacional por razones políticas (cuando en 1818 se agregó el sol a la bandera de guerra, había intenciones de organizar al gobierno como una monarquía constitucional, y el Escudo Nacional completo tenía al gorro de la Libertad o frigio, que era un símbolo republicano).

Desde 1818, durante todo el siglo XIX y en la primera parte del siglo XX, no existió un modelo unificado del diseño del sol en la Bandera Nacional. La legislación de 1818 apenas lo definía como “un sol pintado”. Por eso existieron muchas variantes, entre las que se pueden nombrar las banderas empleadas en la época federal de Juan Manuel de Rosas, con soles rojos, color partidario del federalismo. Además, el diseño se vio influenciado, a lo largo del tiempo, por los estilos artísticos de las distintas épocas y lugares de confección de cada bandera específica.

Con respecto a la cantidad de rayos empleados, se ha relevado que en este período, hay versiones extremas con solamente ocho rayos (como el pabellón del buque torpedero Fulminante, conservado en el MHN) hasta con doscientos cincuenta y seis rayos (bandera del Batallón Jujuy de la Brigada Salta, conservada en el Museo Histórico Provincial de Jujuy “Juan Galo Lavalle”).

El modelo con treinta y dos rayos, que conocemos hoy en día, se fue regularizando hacia fines del siglo XIX y principios del XX, y fue finalmente legislado en 1943 y 1944 siguiendo el diseño de sol que aparecía en las primeras monedas patrias acuñadas en Potosí en 1813. Ese número de treinta y dos rayos en el sol, no tiene un significado específico, pero sí se asemeja mucho a las representaciones que se hacían del sol en la heráldica medieval europea, que lo mostraban habitualmente con treinta y dos o con dieciséis rayos, y con rostro.

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